martes, 23 de mayo de 2017

Arci

Conocí a Arcy en el año 1956, en una fiesta de cumpleaños de su amiga Noelia. Fui
acompañando a mi amigo y compañero de trabajo Arístides Carballo, que salía con Chelo, la hermana de Noelia.

Una vez, en una escapada, nos fuimos los cuatro a la playita que está al lado del Balneario, frente a la estación de la locomotora que transportaba la piedra de la cantera en Mª Jiménez al Muelle de Ribera, que estaba en construcción en esa época.

Después, cuando formalicé la relación, conocí a su familia que estaba en Igueste de Candelaria, en la zona conocida como "La Jiménez". 

Familia paterna de Arcy:


El abuelo paterno que se llamaba Vicente, era un señor bajito que casi siempre estaba sentado por tener dolores en las piernas. A la abuela no la llegué a conocer. Tuvieron ocho hijos: Vicente, Celedonio, Pablo, Manuel, Antonia, Josefa, Dominga y María.

Vicente y Celedonio, cuando eran jóvenes, se fueron a Cuba a trabajar.  Allí Vicente se casó con Modesta Rocha, y tuvieron dos hijos: Ángel y Pedro. Pasados unos años, regresó a Tenerife.

Ángel se casó con Eneda y tuvieron dos hijos, Magaly y Ángel. Pedro se casó con Ñengo y tuvieron dos hijos, Pedro y Misleidy.

Familia materna de Arcy:



Los abuelos maternos de Arcy vivían en la zona llamada "La Morra". Se llamaban  José y Matilde, y tuvieron cuatro hijos: José, Amalia, Carmela y María (esta última murió siendo  muy joven y no la conocí).

José se casó con Rosalía y tuvieron tres hijos: Santiago, María y José. Amalia se casó con Vicente, y tuvieron dos hijos:  Arcy  y Pepito.  A  Pepito, cuando solo tenía cinco años, (entonces vivían en la Vuelta de los Pájaros), al pasar por la cocina se le volcó encima un caldero de agua hirviendo y a consecuencia de ello murió. Carmela se casó con Andrés Pestano. De ellos nació Ángeles, hija única, que se casó con Ventura y tuvieron a Wiliam .
Linda, Rodolfo, Arcy, Amalia y Vicente

Me casé con ( Arcy ) Marina Alcibina Jiménez Marrero, el 7 de Diciembre de 1957, celebrándose la boda en el "Circulo de Amistad XII de Enero" (El Recreo), nos fuimos en viaje de novios por el interior de Tenerife,  porque el presupuesto no era muy boyante. Así que empezamos por La Laguna, nos hospedamos en el Hotel Aguere;

después seguimos por el norte hasta Icod de los Vinos, y  nos quedamos en la pensión "Casa Gloria", que estaba situada en la esquina derecha, por debajo de la plaza principal de Icod; después seguimos hasta Guía de Isora, allí pasamos un par de días; y luego regresamos de vuelta a casa.  No teníamos coche todavía, y todo el recorrido lo hicimos en transportes públicos a base de guaguas, pero lo pasamos muy bien.


Los padrinos de la boda fueron  Santiago Vivas y Carmen. Tenían un hijo que se llamaba Santiago. Vivían en la calle Porlier, casi al final de la calle, bajando a la derecha, por debajo del bar Las Almendritas.

Santiago Vivas, era el encargado del personal de ELECTRO-RADIO, un comercio de material eléctrico situado en la calle San José (Bethencourt Afonso). Hoy es toda  peatonal, por debajo de la plaza Alférez Provisional (hoy, plaza del Chicharro). Enfrente estaba el taller fotográfico de Garriga.

El día 2 de Noviembre del año 1958 nació Ana Isabel (Anabel), en la Clínica de Llabrés
Clínica Llabrés
, situada en la calle San Sebastián esquina a Padre Anchieta. 


El día 2 de Diciembre del año 1962 nació Rodolfo Vicente (Rody), en la Clínica Bañares, situada en la calle 18 de Julio esquina a la calle Álvarez de Lugo. El padre de Arcy  no lo llegó a conocer, se había muerto el año anterior.

Los padres de Arcy eran,  D.Vicente Jiménez León (policía municipal y Rematador de galerías) y  Dª Amalia Marrero Coello, ambos nacidos en Igueste de Candelaria, donde residía toda la familia (en la zona "La Jiménez" la familia del padre )  y  ( en la zona "La Morra" la familia de la madre ).




domingo, 21 de mayo de 2017

Mi vida en la Marina (1949)

      Lo que me llevó a inscribirme en la Comandancia de Marina, para hacer el servicio militar obligatorio por la marina, y no por tierra, cuando cumpliera los 19 años  reglamentarios.

Cuando tendría unos 17 ó 18 años, salía con unos compañeros del barrio. Se incorporó

al grupo, un amigo de uno de ellos, que era marinero voluntario. Llevaba como tres o cuatro años de servicio militar y tenía la graduación de cabo. Estaba gozando del permiso reglamentario que le habían concedido, y salía con nosotros.

Nos contaba las batallitas que, según él, le ocurrían. Entre otras cosas, cómo se pasaban  los días en el Cuartel de Instrucción. Nos contó que el servicio militar de marina se dividía en 4 cursos de instrucción (de 3 meses cada curso),  y que unos eran mejor que otros, según el tiempo meteorológico, la instrucción era más dura y que, según él, el primer curso era el mejor, más cómodo ( Enero, Febrero y Marzo); sin embargo, para los mandos era como un castigo para los reclutas que no se presentaran en la Comandancia cuando les citaran (eran considerados como prófugos), y los destinaban en el primer curso. Yo hice eso, y efectivamente me llamaron en el primer curso; eso me costó pasar unas horas en un calabozo de la Comisaría, por no presentarme cuando me citaron.

Vino la policía a mi casa a medianoche a la una de la madrugada. El susto fue  tremendo: mi madre preocupada, yo decía: "¡Pero si yo no he hecho nada malo!". El policía le dijo que era por no haberme presentado a la citación en la Comandancia de Marina. Aunque le dije al policía que yo iría al día siguiente a presentarme, no me hicieron caso y tuve que acompañarlos en el coche. También cogieron a otro que, como yo, hizo lo mismo (era Pedro el marido de Aída),  y nos encerraron en el calabozo de la Comisaría, hasta el día siguiente, que nos llevaron a la Comandancia de Marina.    

La Comisaría de Policía estaba en los sótanos del Gobierno Civil  en la  Plaza de La Constitución (hoy  Plaza  de la Candelaria). Se entraba a la Comisaría, por  la calle  Bethencourt Afonso (antes San José), que estaba a un nivel más bajo que la Plaza de La Candelaria, por debajo del edificio donde estaba la  Joyería Kohinoor,  en la esquina de la calle San Francisco.

Este marinero, ya veterano, nos dijo cómo le habían enseñado a saludar a los oficiales, con un movimiento enérgico de la mano, y esa fue una de las cosas que aproveché para mi beneficio cuando me incorporé en el Cuartel de Instrucción de la Marina.

Ruta 1 (1 Enero al 28 Mayo)

A finales de Diciembre del 48, me llamaron, y el día

primero de Enero, a las 3 de la tarde, embarcamos todos los reclutas en el vapor Ciudad de Alicante. Nos alojaron a todos en la cubierta interior del barco, sentados en el suelo con las maletas, como pudiera cada uno. Llegamos a Las Palmas y, a las 12 de la noche, volvimos a zarpar con dirección a Cádiz, en las mismas condiciones: acostados sobre unos jergones dormimos los que podían hacerlo. 


Por la mañana empezó a moverse el barco demasiado, el mar agitándose cada vez más fuerte: teníamos encima un temporal. Comenzamos a devolver lo poco que habíamos comido. Yo era el que más mareado estaba: era la primera vez que navegaba. ¡Menuda experiencia! 

El barco se balanceaba cada vez más. Se acostaba tanto que las personas y las maletas de los reclutas salían despedidas hacia el otro lado. Yo estaba agarrado a la base de madera de una piedra de amolar que había sujeta al suelo, y eso me impidió que también me deslizara a los lados. 

Incluso se desprendió una nevera grande que había en una de las paredes. No hubo desgracias de milagro. Los marineros del barco pudieron sujetarla, pero fue algo terrible.  Un amigo me ayudó, porque tenía un familiar trabajando en el barco, y me llevó a un camarote, donde pasé las noches mareado y devolviendo lo poco que comía, pero mucho mejor.   

Tardamos en llegar a Cádiz cuatro días. El temporal nos había desviado hasta la altura de Huelva, según se comentaba. Cuando llegamos a Cádiz y desembarqué, para mí el muelle seguía moviéndose como si yo estuviera subido en el barco todavía. 
Salimos  de  Cádiz  para  el  cuartel  de  instrucción que estaba  en  San Fernando. 

Al llegar al cuartel me  destinaron a la 5ª  brigada, rancho 11, número 5. Era un barracón largo en el que había literas dobles. A mí me tocó la de arriba y una taquilla para poner las cosas. También nos entregaron dos uniformes de dril de color gris de faena, un gorro de punto, cuatro camisetas blancas de cuello redondo, cuatro calzoncillos, dos trajes blancos de dril, dos trajes de lana azules, un par de botas de cuero virado (las botas de paseo o de vestir nos la dieron a mediados del curso), el lepanto (gorro marinero), el peto, el tafetán (corbata negra ), y  a la mañana siguiente empezaron con la instrucción oral.

Nos sentábamos en el suelo formando un círculo. El instructor era un brigada al mando, un sargento y un cabo, que nos iban explicando las distintas graduaciones de los jefes, porque teníamos que ir memorizando los distintos aspectos de los galones, alférez , tenientes, capitanes, comandantes de fragata y de navío, contraalmirantes y almirantes para saber distinguirlos, y nos hacían saludar, y ese fue el momento que aproveché para saludar como me había dicho en Tenerife el veterano cabo marinero.

Cuando me tocó el turno a mí, saludé llevándome la mano con rapidez y energía, vibrando al lado derecho de la frente, el brigada dijo: "Así es como se debe saludar a un mando superior".  Y desde ese momento serví de modelo a los demás, cuando les pedían que saludaran.

También en la instrucción me destaqué en las marchas, porque sabía llevar bien el paso al ritmo de marcha, en los desfiles delante como gastador.  Por ello me impusieron un galón verde en forma de ángulo sobre el antebrazo izquierdo como distinguido;  fui de los 15  primeros reclutas  en salir a la calle de paseo por las calles de San Fernando; las botas de instrucción eran de cuero virado y tuve que rasparlas y pintarlas de negro y  abrillantarlas para poder salir a la calle, porque las botas de paseo, no nos las dieron hasta mediado el periodo de instrucción.     
 
En los tres meses que duró la instrucción, solo hice dos puestos de guardia: el primero en una garita cerca de la puerta principal y el segundo la  hice de cabo  en el cuerpo de guardia. La misión que tenía era distribuir a los otros compañeros de guardia por los distintos puestos y recoger a los que estaban en sus puestos, haciendo el relevo cada tres horas.

En el cuartel de instrucción, después de los ejercicios, nos reuníamos en el patio los más conocidos a charlar y comentar las incidencias del día. Tengo una fotografía del grupo que siempre estábamos juntos, con los trajes de faena de color gris y el gorro de punto, sentados en los escalones que habían para subir a la cantina donde comprábamos pan de higo y manteca colorada para untar en el pan.

Un día me desapareció el lepanto (gorro del marinero). Alguien se lo llevó y tenía que buscarme
Letrina
uno de cualquier manera para que no me arrestaran:  me fui a las letrinas del cuartel y allí estaba un marinero haciendo sus necesidades, muy cerca de la puerta porque aquello estaba lleno. Imagínate cuántas personas habían pasado antes por allí,  (el cuartel lleva 1500 reclutas en cada curso de tres meses). Como él  estaba agachado y tenía la cabeza fuera de la puerta, le cogí el lepanto y lo empujé, él se cayó de culo dentro de todo aquello.  Me imagino cómo se había quedado. El pobre no pudo ver quién le había empujado. Así recuperé yo mi lepanto y evité el consiguiente arresto; las cosas que estaría diciéndole al que lo empujó, por eso yo decía para mis adentro, a la tuya por si acaso (lo siento pero cada uno se salva como puede). 

Cuando terminó el periodo de  instrucción, empezaron los destinos a los distintos puntos de España, y vi cómo salían casi todos los canarios para Canarias y para la Guinea, y a mí no me nombraban. Pensé que me dejaban en el  cuartel como instructor, como habían hecho el año anterior con los marineros del último curso;  cuando solo quedábamos pocos en aquel patio, me llamaron junto con otros tres, a un gallego, a un vasco y a un catalán, y nos destinaron a Madrid, al Ministerio de Marina. ¡Qué alegría! Porque es de los mejores destinos que hay en la marina.  

Al presentarnos en el Ministerio, yo había dicho que era electricista y me destinaron al taller de electricidad. Al mando del taller estaba un teniente de navío. Me incorporé con otros marineros. En total éramos seis en el taller: tres vascos, un gallego, un cántabro y yo.

Por estar en el taller eléctrico, nos rebajaron de las guardias militares en las distintas dependencias del ministerio. Solo hacíamos trabajos de electricidad en los distintos departamentos cuando faltaba la corriente eléctrica por averías y los trabajos que se hacían dentro del taller.

En Madrid, lo pasábamos muy bien por las tardes, cuando salíamos a pasear por el Retiro (que nos quedaba muy cerca del Ministerio de Marina), con las marmotas "sirvientas". Les gustaba oír la forma de hablar que yo tenía. Cuando les dije que era de Tenerife,  del archipiélago canario,  no lo podían creer: se extrañaban del color rubio de mi pelo, porque tenían la creencia, de que los canarios éramos todos negros (en la península, sobre todo en aquella época, la clase obrera tenía muy poca cultura).  Solo pensaban que las Islas Canarias, por estar en la costa de África, eran todos negros.
Minador Marte

Hablando con un marinero veterano, me decía  que en Madrid el calor solía llegar a los 40º  y más, durante todo el verano, y no lo pensé mucho tiempo: solicité una permuta para Canarias.  Tan pronto como pedí la permuta, un madrileño que estaba en Canarias pidió cambiarse conmigo, y a finales del mes de Mayo, me arreglaron los papeles, el billete hasta Cádiz y el pasaje para Canarias. Llegué a Las Palmas a las cinco de la tarde del día 23 de Mayo de 1949 y en la Base Naval me destinaron al minador Marte.

Me entregaron un coy "hamaca", consiste en una lona de 2 metros de largo y los cabezales de un
metro aproximadamente, que llevan una pieza de madera en los cabezales  para evitar que se plieguen.  Tienen  varios ojetes, de los cuales salen unas bolinas que se unen a una argolla de hierro que sirve para poder colgar el coy de un gancho de pared a pared, así que dormíamos colgados y por las mañanas, al despertar, lo primero que se hacía era descolgar el coy y amarrarlo y apoyarlo en la pared junto a los demás.

Me destinaron al pañol de electricidad. Allí conocí a tres andaluces a los que llamaba por su procedencia: uno de Sevilla, otro de Huelva y el otro de Málaga. Ellos a mí me llamaban el canario. Hicimos buenas migas.

Mi destino de trabajo era el proyector de la derecha, la misión que tenía era su limpieza y mantener bien brillantes todos los metales que tienen los proyectores.

  


Ruta 2 (28 Mayo al 17 Julio)

El primer día de navegación fuimos a Tenerife. Al día siguiente, salimos rumbo a Cádiz, donde estuvimos en La Carraca durante 20 días, casi todo el mes de Junio de 1.949.

Sobre el día 20, aproximadamente, embarcaron para hacer el servicio militar los componentes de las Milicias Universitarias y hacer las prácticas. Así comenzó el recorrido por los distintos puertos de la península:  Vigo, Santander, El Ferrol.

En el regreso pasamos por la isla de Madeira y seguimos navegando hasta La Palma, llegando el 17 de Julio a la desembocadura de la lava del volcán San Juan, fondeamos frente mismo a la caída de la lava en el mar. El espectáculo era maravilloso: al tocar la lava el agua  se producía un ruido tremendo y se elevaba una enorme columna
Desembocadura del Volcán de San Juan
de vapor que impedía ver la tierra, por la ladera se veía un río rojo de lava, sobre todo por la noche. Era precioso: estábamos fondeados a unos cien metros más o menos de la orilla y uno de los cocineros lanzó un cubo amarrado a una cuerda para coger agua, y estaba tibia.

Al día siguiente salimos para Tenerife, donde estuvimos dos días; después a Las Palmas. En todos los puertos estábamos 2 o 3 días, y así podíamos salir un día a tierra y otro de guardia. El siguiente puerto fue Ceuta. Luego salimos para Palma de Mallorca, de allí a Tarragona, después a Cádiz y La Carraca, de vuelta a Tenerife un par de días y a Las Palmas.

 El 17 de Agosto salimos para Vigo, el 22 para Cartagena: allí estuvimos hasta final de mes y
luego fuimos a Tarragona, donde estuvimos otros 3 días, otra vez salimos para Cádiz y a Las Palmas, el día 17 de Septiembre me dieron el permiso reglamentario y los pasé en Tenerife.

Me reincorporé al Minador Marte el día 9 de Octubre, y salimos el día 12 para Sidi Ifni  (África) donde fondeamos; volvimos a Lanzarote y estuvimos en Arrecife fondeados hasta el 21, que volvimos a Las Palmas. El día 6 de Noviembre salimos otra vez para La AgüeraVilla Cisneros , Cabo Juby y de vuelta a Las Palmas, Tenerife, La Palma. 

El 4 de Diciembre fondeamos dos días en Tazacorte y después salimos para La Gomera, estuvimos un par de días y, de nuevo, regreso a Las Palmas.   


Ruta 3 (18 Julio - 12 Agosto)

Con el segundo grupo de milicianos, volvimos a recorrer casi el mismo itinerario que el anterior, visitando otros puertos como Tarragona, Mallorca, Cartagena, Ceuta, Ferrol, Santander, Vigo, Tenerife y Las Palmas, hasta que me licenciaron en el año 1951 y volví a trabajar en la UNELCO.



Ruta 4 (14 Agosto - 9 Octubre)


























Ruta 5 (12 Octubre - 1 Enero 1950)