miércoles, 3 de agosto de 2022

Mi padre: Rodrigo Coello Martín

 Cuéntame lo que estabas diciéndome de Paso Alto…


Paso Alto
Rodrigo con sus hijos (1937)
en Paso Alto
Foto privada Familia Coello Peña
Cuando lo de Paso Alto, era yo muy pequeñito, no tenía yo conocimiento. Me acuerdo de ver la fotografía. No me acuerdo de nada más.

¿Y por qué lo mandaron allí de entrada?


Cuando en el Movimiento, y antes del Movimiento, los detenían, los metían allí, no sé. 


Pero a él, ¿por qué lo metieron allí?


Por política, porque él pertenecía al Sindicato, a CNT. No sé si era algo de la CNT. 


¿Pero su oficio, cuál era?


Él era electricista, ¿Y estaba en el sindicato, en la CNT?  Sí. 


¿Y después de allí, de Paso Alto? ¿Lo metieron en barcos, dices?


Después estuvo en los barcos que estaban fondeados allí. De aquello no me acuerdo yo. Yo al barco no fui nunca.


Y después,  de allí lo mandaron a Río de Oro. A África. 


Cuando vino de Río de Oro aquí otra vez, que lo mandaron a Fyffes, se escaparon los que estaban allí en Río de Oro, en un barco, se fueron para África.


[Se fugaron en el Correíllo Viera y Clavijo, se fueron a hacia el sur llegando a Dakar en el Senegal, que era  colonia francesa y de allí se fueron a Francia. 
Allí permanecieron algunos años hasta que en España hubo una amnistía y pudieron volver.]


Uno de los que se escaparon era policía municipal.  Se llamaba Caballero. No me acuerdo del nombre ahora mismo. Del de los hijos, sí. Tenía tres hijos. Y vivían enfrente, en una casita en la que habíamos vivido cuando pequeñitos, que vivía mi abuelo allí. Y después, se mudaron a la casa grande, a la casa de tres pisos. De eso sí tengo una…


En Río de Oro, no sé el tiempo que estuvo. Bastante tiempo estaría. Después de Río de Oro, lo trajeron aquí a Fyffes.

Fyffes
Y en Fyffes, me acuerdo yo, que yo entraba allí, porque era pequeño (tenía seis o siete años). Fue en el año 36, pues fíjate tú. Y él murió en marzo del 37. Y yo creo que yo entraba con los presos, allí. Me hacían unas cajitas, me daban regalos. Me daban un Mickey hecho de migas de pan…


¿Y con quién ibas tú allí?


Rodrigo Coello Martín

Yo solo. Entraba a ver. Sí, me llevaban hasta la puerta y, como niño, entraba. Estaba allí y veía a los presos. No me acuerdo bien. Me daba la impresión de que dormían en sacos, en los salones aquellos enormes. 

Y cuando estaba en los calabozos de los fusilados, de los que estaban penados de muerte. De eso sí me acuerdo yo: eran como dos. Él estuvo en aquel calabozo cuando estuvo sentenciado a muerte.


Después, de ahí ya, un día fui a verlos, con mi primo Alfonso, y estábamos esperando allí para que nos dejaran entrar, y entonces salieron las guaguas llenas de ellos. Los llevaban para el Camino del Hierro. Yo nunca fui allí.


En el Camino del Hierro los fusilaban. Y sin embargo, el director de [la banda de] música (mi padre era músico, tocaba el saxofón en la banda municipal), que no me acuerdo cómo se llamaba, ese iba a ver los fusilamientos, fíjate tú.


El director era D. Evaristo Iceta Ciarán, hasta el año 1957 (Mi padre era miembro de la banda municipal, tocaba el saxofón tenor hasta el año 1936).


El hijo se casó con una prima mía, la hija más pequeña de mi tía Amelia. 


Mi tía Amelia tenía cinco hijos: Pepe, Miguel, Felipe, Walquiria y Yolanda, que era la más pequeña. 


Malamente tenía yo ese recuerdo.


Me daban figuritas. Claro, como niño yo entraba allí, y ellos se entretenían en hacer figuritas de Mickey y de Minnie. Y unos cofrecitos hechos de papel, como cuadraditos. No recuerdo mucho.


Yo tendría menos de siete años. Tendría cinco o seis años. 


Tu padre también estuvo preso ¿dónde?


En una cárcel que era más bien de mujeres, pero en eso, eran hombres nada más.  Pero en casa de mi tía Nati, que vivía en la calle San Martín, desde la azotea miraba, y había un espacio donde guardaban carritos de verduras. Yo me acuerdo de que entonces se vendían verduras por las calles. Y entonces había unos carritos con animales,  y allí guardaban eso. Era como una especie de patio. Pues detrás del patio, estaba la cárcel. 


Entonces, desde la azotea de mi tía Nati, se veía el espacio ese de los carritos y la cárcel, y saludaba desde allí mi madre. Mi madre iba por allí y se veían.


En la trasera de la Iglesia San Francisco, había allí como un cuartelillo, una comisaría, o algo de eso, porque allí metían a los presos. Los maltrataban. Recuerdo eso así.



AUDIOS: Rodolfo Coello contando esta historia

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